lunes, 29 de marzo de 2021

CONVERSANDO CON TRÍNITY. La Fuente Primordial Vs. La Fuente Matrix. Crónica Nº 19. El Amor Romántico

 

Después de muchas risas y reflexiones serias sobre la existencia, que también desembocaban en risas, más no en burlas. Pero, quizás, el estar tan a gusto, nos generaba una chispa de humor para todo lo que comentábamos. Y yo, después de entrar en confianza con Ignacio, lancé la pregunta que hacía rato me quemaba la lengua…

―Os veo muy felices, compatibles, armónicos… Pero, ¿Es real lo que veo? ¿Es realidad lo que me transmitís como pareja? O es un espejismo mío, por seguir anhelando aún en alguna parte de mi programación inconsciente, que esto es posible.

Ellos se miraron el uno al otro, me di cuenta de que no esperaban mi pregunta. Pero, me sentí aliviada al ver que no se sintieron invadidos ni cortados ante la misma. Hubo un silencio, y luego Ignacio comenzó a hablar, cosa que me gustó, ya que quería escuchar su versión, puesto que la de Trínity ya la conocía más o menos; de hecho, les hacía aquella pregunta, porque de acuerdo a ciertas conversaciones con ella en relación con tener pareja, al romanticismo y sobre todo el holocuento hollywoodense; yo no esperaba verla así, pero aquello lo sentía como algo más allá de una simple relación para no sentirse solos, ya que la soledad no era algo que afectara a Trínity.

―Bueno, ya sé que conoces bastante bien a Trínity, y quizás tengas una idea de como piensa ella respecto al amor de pareja. Yo también tengo una visión sobre dicha versión del amor, diferente a lo que se nos ha inculcado. «Por dentro me dije a mí misma: agárrate que vienen curvas. Ignacio prosiguió con su intervención de manera clara e impecable».

―He investigado el origen de la “programación del amor romántico”, basándome, en campos vinculados con el origen del ser humano, y los problemas básicos de su existencia. Incluidas la religión, la física cuántica, sistema Merkaba, y, por supuesto, sus dos manifestaciones: el amor romántico y el amor divino, espiritual.

―Ignacio y yo coincidimos en nuestra visión al respecto, «agregó Trínity». Observamos el origen de la “programación amor” desde otra perspectiva, lo cual se hace poco, lo hacemos desde un punto de vista no dualista, saliendo mentalmente del pensamiento dogmático, y también de la cosmovisión espiritual “del bien y del mal”.

―O sea, ponerse por encima de la visión de estos paradigmas. «Comenté yo». Vale, muy interesante, y ya que mencionas varios aspectos claves, como la física cuántica, etc. ¿Podrías seguir con el tema, desglosando por puntos?

―Ya se activó la periodista. «Dijo Trínity».

Y así pasamos de las risas y los chistes a una escena de entrevista, porque Ignacio era todo un personaje, con una gran lucidez y coherencia en cada una de sus observaciones, incluidas las de guasa.

―Bien, «dijo Ignacio». Tengo un buen amigo que ha escrito un libro sobre este tema, se titula: “La Trampa del Amor Romántico”. Y tengo que decir, que estas reflexiones las he completado gracias a sus aportes, os recomiendo mucho su libro.  Empecemos por la cuántica, que es la que configura el tiempo y el espacio, el electromagnetismo y las leyes universales de la dualidad; es decir, la física cuántica, que es la que rige la existencia simultánea del bien y del mal, siendo estos polos opuestos de la misma esencia.

―Con esto concluyes y afirmas que ¿La física cuántica define y condiciona nuestra libertad o nuestra esclavitud cósmica? «Intervine yo».

―Sí, y es muy importante tener una visión holística, panorámica sobre la vida en su totalidad, porque como seres inteligentes podemos entender mejor nuestra existencia. Es la mejor manera de abordarlo, desde fuera del paradigma, y por supuesto, esto pone patas arriba la versión divino-religiosa y los conceptos clásicos sobre el amor.

―Claro, y de esta manera se cambia la perspectiva tradicional, y los fundamentos de esa cosmovisión institucionalizada como verdad absoluta. «Puntualizó Trínity».

―El universo está regido por unas leyes universales desde las que impera la dualidad, que afecta a todo en este planeta, incluido el amor sentimental, y de una forma muy visible. «Agregó Ignacio».

―Sí, es evidente que cuando el amor caduca en una relación, sea cual sea el motivo; el sitio que ocupaba ese sentimiento, no se queda vació, ya que aparecen otros sentimientos del polo negativo, como despecho, furia, ira, resentimiento, etc. «Dije yo».

―Esto es debido al diseño genético de creación. ¡Es más, cuando más intenso ha sido el amor, más intenso será el desamor! «Exclamó Trínity». Esta es la dinámica de la dualidad, la manifestación natural de polos opuestos, pero que son parte de la misma realidad.

―De acuerdo, en esta dualidad vemos operando las leyes universales de la física cuántica, que lo rigen todo, y el amor no escapa de ellas, o lo que se nos ha dado a conocer como amor. Claro, la pregunta es ¿Si el amor romántico tiene un componente eterno y la fuente de ese amor es divino, por qué se evapora tan rápido y el espacio que deja se llena con otros sentimientos, como el rechazo, furia, rencor y odio? «Intervine yo». Es que, además, la mayoría reaccionamos parecido, y las excepciones en esto son escasas.

―Porque somos “generadores energéticos” programados para producir energías negativas sutiles, teniendo como reactivo la fricción, conflictos internos, emociones, que producen el mecanismo de la dualidad de los polos opuestos, del bien y del mal. «Prosiguió Ignacio». Todos estos sentimientos vienen “empaquetados” en un programa genético, que se desarrolla de forma maquinal, automática. Es más, aun sin que haya ruptura en una relación de pareja, debido a múltiples razonas distintas al hecho de que se sigan amando, como por ejemplo, la crianza de los hijos; la relación de pareja es una máquina de fricción y producción de energía electrofísica.

Se puede seguir así, juntos, hasta que la muerte los separe, y sumergidos en la infelicidad. De todas maneras, existen más intenciones detrás del modelo pareja- familia como “modelo divino”.

Me daba cuenta de que esa noche íbamos a dormir poco, pues Ignacio asomaba ahora hacia el punto de la ecuación relacionado con la procreación, y por supuesto, el aspecto del sexo como elemento inseparable de la misma ecuación.

―Y… ¿Qué opináis de la reproducción dentro de este kit de pareja programado por nuestros Creadores? «Pregunté yo».

―Pues, al igual que el amor romántico, «comentó Trínity», que es una especie de fuerza misteriosa e irresistible; el sexo también lo es, es una atracción involuntaria y persistente.

―La hipnótica atracción del sexo está codificada e insertada en nuestro ADN «Dijo Ignacio», al igual que el amor de pareja. A partir de esto, saca conclusiones sobre el tema de tener descendencia.

―Es evidente «intervine yo», que en relación con el sexo, da igual hacerlo con amor o sin el mismo; pues el impulso primario del deseo sexual, no es más que una programación genética, enlazada a la procreación y numeración de la especie, y conectada al placer. Pero, una pareja enamorada lo ve de otra manera, creyendo que es algo espiritual, sobre todo si son personas religiosas.

―¡Exacto! «Exclamó Ignacio». Así que, mi conclusión es la siguiente: El amor romántico no es más que un mecanismo del “Creador”, para asegurar la continuidad de la especie, sobre todo, después del nacimiento de los hijos. Todo el preámbulo de pareja es placentero para todos, lo duro y complicado viene después. Pero, esto es algo que los animales también hacen; cuidar a su descendencia hasta la edad adulta, que es cuando podrán reproducirse. Así que igualmente tienen insertado este programa.

―Lo más probable es «comentó Trínity», que sin la programación genética de la intensidad del placer sexual, que es como un “condimento” voluptuoso, sensual, erótico, para impulsar la procreación; habría poca producción de seres humanos.

―También es cierto, que es algo que a todos nos gusta, «agregué yo». La verdad es que, tampoco nos sobra tanto con lo cual disfrutar de la manera que lo hacemos con el sexo, así que, ¡Bendito sea el cebo programado por el Creador para la procreación!

―¡Por supuesto! «Exclamó Ignacio», y quienes por diferentes circunstancias no pueden, yo también opino, que la vida es mucho más que el sexo, el amor hormonal y sentimental.

Ignacio agregó también algo muy interesante al tema que había centrado nuestra conversación del momento…  Habló de argumentos científicos que encajaban con su visión y confirmaban su tesis: que el amor romántico no era más que una configuración genética, que se manifiesta en la parte bioquímica, hormonal del ser humano.

Los estudios se han centrado en ver qué ocurre en el cerebro, cuando una persona se enamora locamente. Utilizando para la exploración la Resonancia Magnética Nuclear. En dichos estudios se registró mucha actividad neuronal en una zona específica del cerebelo; unas células especializadas en producir estimulantes naturales como dopamina, endorfinas y otras hormonas, que se distribuyen luego en ciertas regiones cerebrales.

Pues, cuando una persona está enamorada; se detecta mucha actividad en el cerebelo, que es el núcleo del cerebro primario (animal), y que se asocia con el deseo y la motivación, como si la persona tomara algún tipo de droga. Según ese experimento, con el amor sentimental, la producción de esas sustancias, en efectos es mucho más elevada que una droga.

Esta es la razón por la cual, cuando una persona está enamorada, no puede controlar ese sentimiento, ni frenarlo… Según vemos la manifestación anímica en la mayoría de la gente; a partir de estos estudios, también se llegó a la conclusión de que el amor puede convertirse en obsesión, que además aumenta cuando se es rechazado. Se ha observado en el estudio de personas enamoradas que fueron abandonadas, que el sufrimiento que padecían por ello, se registraba en la misma área del cerebro de cuando se está enamorado.

―Bien… «Intervine yo». Pero os acordáis de la pegunta de la cual ha surgido toda esta conversación tan interesante.

―Claro que sí Otraocy. «Dijo Trínity». Preguntaste si lo nuestra era real. Nosotros somos conscientes de toda esta programación, y al igual que casi todos, la hemos vivido y padecido en el pasado con otras parejas. Pero, lo que nos une no es un enamoramiento hormonal; estamos juntos y nos vinculamos desde nuestra versión más elevada como humanos, e interactuamos como pareja desde un amor que está por encima de la mencionada programación hormonal.

 

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